¿Qué es una maratón?; respuesta: ‘una carrera de 42 kilómetros en la que siempre gana un keniata’…

El británico Adharanand Finn quiso averiguar el por qué de esta máxima y decidió ir directamente a la fuente. Pero no como periodista, sino para vivir con ellos y, sobre todo, correr al lado de ellos. Preparó a su familia y abandonó Devon para mudarse a la pequeña ciudad de Iten, en Kenia, tierra natal de cientos de los mejores atletas del país y, sin lugar a dudas, capital mundial del atletismo. Una vez allí, se calzó las zapatillas y se lanzó a la aventura por las pistas de tierra, corriendo en compañía de campeones olímpicos, jóvenes esperanzados y colegiales descalzos. Comió lo mismo que ellos, durmió en sus campamentos de entrenamiento y se despertó a las cinco de la mañana para salir a correr por las mismas cuestas que ellos. Al final del camino lo esperaba el sueño de unirse a los mejores atletas de Kenia en su primera maratón, una carrera épica por el territorio de los leones, en plena llanura keniata.

Después de meses de entrenamiento y de vivir en carne propia la existencia de un keniata, Finn llegó a la ciudad de Lewa a correr la maratón. Su relato es, el de todo corredor que se enfrenta por primera vez a los 42 kilómetros: patético… y finalmente heróico. Llegó más de 90 minutos después de los ganadores. Pero el público le aplaudió, con algo de condescendencia, gritándole: “First mzungu”(primer extranjero). Finn dice que tuvo sentimientos encontrados en ese momento: “Por supuesto, es un buen logro… pero igual es un poco vergonzoso llegar tanto más atrás que el ganador”. Era la culminación de seis meses de levantar polvo en los caminos de Kenia… un hombre blanco entre los mejores corredores de larga distancia del mundo. Dice que lo trataban con cariño, “pero yo de todas maneras era una rareza: un atleta hombre que corría más lento que la más lenta de las mujeres”. Finn recuerda que le decían:“Algún día lo lograrás”.

Sinopsis: 

Tras ver durante años cómo los atletas keniatas ganaban las principales carreras de larga distancia en todo el mundo, Adharanand Finn emprendió la tarea de descubrir por qué son tan rápidos y, de paso, comprobar si era capaz de seguir su ritmo.

Preparó a la familia y abandonó Devon para mudarse a la pequeña ciudad de Iten, en Kenia, tierra natal de cientos de los mejores atletas del país y, sin lugar a dudas, capital mundial del atletismo.

Una vez allí, se calzó las zapatillas y se lanzó a la aventura por las pistas de tierra, corriendo en compañía de campeones olímpicos, jóvenes esperanzados y colegiales descalzos. Comió lo mismo que ellos, durmió en sus campamentos de entrenamiento y se despertó a las cinco de la mañana para salir a correr por las mismas cuestas que ellos.

Al final del camino lo esperaba el sueño de unirse a los mejores atletas de Kenia en su primer maratón, una carrera épica por el territorio de los leones, en plena llanura keniata.

Os dejamos un vídeo acerca de la maratón de Lewa: VER VÍDEO. 

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